enero 3, 2025
Manada
Manada – Fer Parra
¿Cómo sanar la herida que deja el abandono?
Tengo un amigo, el Claudio. Todos le dicen el Negro.
El Negro dedica gran parte de su vida a rescatar animales abandonados, perros y gatos que fueron abusados, despreciados y desechados. Animales condenados a morir, y a morir mal, en sufrimiento, dolor y hambre. El Negro les da un hogar, dignidad y una nueva oportunidad.
Pero el Negro también fue abandonado y lleva la misma herida que cargan ellos. Sin embargo, a través de cada animal rescatado, rescata inconscientemente su propia persona del abandono. El Negro eligió no ser una víctima de la negligencia de otros, decidió que eso que le pasó a él era algo que no debía sufrir ningún ser vivo. Con una resiliencia admirable, convirtió su carencia en abundancia, formando una familia especial, diferente. Una manada.
Esa familia no se limita a los animales que rescata; su manada incluye a todas las personas que, al conocer su historia, encuentran un reflejo de esperanza, una chispa de humanidad en un mundo que a veces parece desmoronarse. En cada mirada de un animal rescatado, el Negro demuestra que los gestos más pequeños —un plato de comida, un refugio cálido, una caricia— tienen el poder de transformar vidas. Y no solo las de los animales, sino también las de quienes aprenden a mirar la vida con más compasión.
Como testigo de esa realidad, mi intención es rescatar la historia de esta familia, su cotidianidad, su comunicación, y dar a conocer esta lucha interminable por salvar seres vivos que necesitan ayuda. El mundo puede ser un lugar cruel y negativo, pero la vida de Claudio y su misión aportan esperanza y coraje. En un gesto continuo de amor y entrega, el Negro enseña que, aunque la herida del abandono nunca desaparezca del todo, puede transformarse en un motor para sanar a otros y, al mismo tiempo, a uno mismo.



















